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19 de abril de 2013

El instituto del Mundo Árabe

A comienzos de los años 80 el estado francés acordó, junto con una veintena de países árabes, la creación de una institución cultural en París cuyo objetivo sería el de acercar la cultura y la tradición árabe a Occidente.

Ya a finales de la década se inaugura, en el quinto distrito de París, no lejos del Sena y Notre Dame, la sede de la institución. El diseño es obra de Jean Nouvel, autor de edificios como la Torre Agbar de Barcelona o la ampliación del Reina Sofía en Madrid ( por quedarnos en España).

Torre Agbar, Jean Nouvel, Barcelona. Foto: Wikipedia.

Arquitectónicamente se trata de un edificio de gran prestigio a nivel internacional. Un poco como había pasado con el Pompidou anteriormente, el instituto del mundo árabe parece que revitaliza la zona en la que se construye y, sobre todo, ilumina el barrio, ya que se trata de un conjunto amplio, claro, con grandes espacios que aporta una sensación lumínica a toda la zona (que por lo demás es bastante gris).  Además, las fachadas del edificio se ornamentan con símbolos fácilmente extrapolables a la tradición árabe; enlazando así Oriente y Occidente a sólo unos pasos del Sena.

Entrada a la plaza en la que se encuentra el Instituto del Mundo Árabe.

Una de las fachadas del edificio obra de Jean Nouvel.

En cuanto a las actividades que se desarrollan en su interior, el Instituto del Mundo Árabe, cuenta con una agenda de lo más completa entre ciclos, conciertos, conferencias, exposiciones, cursos de idiomas, etc, teniendo, para prácticamente todo tipo de actividad, un programa dirigido a adultos y otro a los más pequeños de la casa (cosa que a veces se echa en falta en los principales museos de la ciudad). En cuanto a sus instalaciones, el interior del edificio se compone de una gran biblioteca, aulas, grandes salas para exposiciones y conferencias y, como no podía ser de otra manera, una zona con cafetería-restaurante  y una tienda.

 Además, el Instituto del Mundo Árabe también cuenta con un servicio de publicaciones en el que se intercambian conocimientos occidentales y orientales y una  página web  realmente útil y elaborada.


Pues bien, con motivo de su 25 aniversario, el Instituto del Mundo Árabe organizó una exposición de esas que se recuerdan con el tiempo (como todas últimamente en París) bajo el título Las Mil y una noches. Pero eso es algo de lo que hablaré en mi próxima actualización; hoy nos quedaremos a unos pasos de la entrada.

Entrada a la exposición de Las Mil y una Noches. Institut du  Monde Arabe.

10 de abril de 2013

No nos vamos, nos echan


Este domingo se celebró en París, al igual que en muchas otras ciudades del mundo, una manifestación bajo el lema "no nos vamos, nos echan". Con estas concentraciones se pretendía responder a la Secretaria General de Inmigración, Marina Corral, quien afirmó que los jóvenes españoles emigramos por nuestro “espíritu aventurero”. Pues no, señora Corral, no es así. Probablemente los que abandonan su país sean los más “echados pa'alante” pero eso no quita que el motivo principal sea la precariedad laboral y los harapos en los que gente como usted está convirtiendo lo que antes era una sociedad medianamente democrática con unos engranajes que, aunque a veces a las trancas, al menos se mantenían en movimiento. Ahora la máquina está parada o, lo que es peor, se ha puesto a funcionar pero en dirección contraria: menos sanidad, menos educación, menos empleo, menos libertados, menos de todo salvo tensión, angustia, frustración...porque ya no es sólo que estemos siendo títeres en esta estafa global consentida por gobiernos de medio mundo; es que gente como usted y los suyos la están utilizando descaradamente para hacer retroceder el estado de bienestar que habíamos alcanzado. El caso es que mientras ustedes aniquilan con toda la desfachatez del mundo un país muchos jóvenes han decidido hacer las maletas y buscarse la vida en otros lugares del planeta. No somos Indiana Jones; somos simples personas que no nos resignamos a convertirnos en una generación perdida gracias a su ineptitud.

Aunque no lo parezca al leer el párrafo anterior, yo simplemente quería describir la jornada del domingo en Trocadero, uno de los lugares más turísticos de París en el que se decidió realizar la concentración parisina para responder al cinismo gubernamental. La convocatoria era a las 16.30 y, quien pudiera debía acudir con una maleta para escenificar el abandono de España en busca de un futuro mejor. Una vez allí se nos colocaba un ticket de facturación expresamente creado para la ocasión y, quien quisiera (y no lo llevara de casa) podía ponerse un cartel informando de su edad, su profesión y los motivos que le han llevado a abandonar su país. En TODOS los casos los portadores de los carteles menores de treinta años tenían una carrera universitaria y la media de idiomas hablados fluidamente era de unos tres. Vamos, gente con estudios e idiomas que no puede aspirar ni al peor de los trabajos en su país de origen.


La explanada de Trocadéro minutos antes de que comenzara la concentración.


Pancarta con el lema "Que se vayan ellos".


Trocadéro durante la concentración.


El lugar de encuentro una hora después de la convocatoria.

La hora que duró más o menos la concentración se amenizó con música variada de carácter reivindicativo acompañada por rudimentarias maracas de pasta Carrefour y botellas de plástico. Tras escenificar la debacle del pueblo español tirándonos al suelo al oír la palabra crisis y recibir a aquellos que llegaran acompañados de maletas, quien quisiera tenía la oportunidad de explicar su historia megáfono en mano. Finalmente se leyó en tres idiomas el manifiesto creado para la ocasión.



                       
                            Facturación de maletas.
             
                Facturación de maletas.


 Por aquel entonces ya habían sido cientos los parisinos y turistas que se habían acercado para preguntar qué sucedía, para apoyar la causa o simplemente para desearnos suerte en nuestra aventura (nótese la ironía).

Manifiesto de Juventud Sin Futuro (mala calidad)


El éxito fue rotundo y el mensaje quedó claro, por si alguien todavía lo dudaba. No nos fuimos, nos echaron.


5 de abril de 2013

Casi todo Dalí


Tras haber hablado sobre el gran éxito que supuso la exposición creo que merece la pena dedicar una entrada del blog a comentar su contenido.

Se trata de una retrospectiva en la que se encuentran representados todos las corrientes y géneros que el artista tocó a lo largo de su carrera ya sea en pintura, escritura, escultura, diseño, publicidad...

La entrada de la exposición la conforma una especie de iglú que resulta ser un útero-huevo en el que se proyecta una imagen de Dalí en posición fetal. Una vez hemos contemplado la gestación de un genio nos introducimos en un amplio espacio en el que se desarrolla la práctica totalidad de la muestra. Las blancas paredes laterales concentran la mayor parte de las pinturas dalinianas mientras que unos cubos centrales recogen publicaciones en revistas, cartas personales a García Lorca y bocetos a veces del tamaño de una servilleta. Entre toda estas “obras menores” se intercalan pequeñas grandes joyas como La Persistencia de la Memoria.


La Persistencia de la Memoria, Salvador Dalí, 1931. Foto: Wikipedia .

Durante todo el recorrido nos acompañan distintas piezas audiovisuales en las que podemos apreciar, entre otras cosas, el magnífico acento catalán que tenía Dalí al hablar francés. También lo podemos ver trabajando con rinocerontes o explicando cristalización del Pippermint en los vasos de plástico en los que había introducido moscas muertas y que conforman la decoración de una chaqueta negra que todavía se conserva y en la que todavía se puede apreciar a las susodichas moscas petrificadas.


Al final de la sala se concentran la mayor parte de las piezas de bulto redondo de Dalí tales como su Venus de Milo con cajones y el teléfono langosta. He de decir que he apreciado modificaciones en la disposición de estas piezas a lo largo de los meses que duró la exposición: el primer día la Venus se encontraba sobre un pedestal en un espacio lo suficientemente amplio como para poder rodearla. Quince días después la Venus, desde el mismo pedestal, estaba encarcelada en una jaula de cristal (y lo mismo con otras esculturas). Yo me pregunto ¿ llegaron tarde las urnas y por ello al principio no había nada que se interpusiera entre espectador y obra? ¿ Es la gente tan idiota como para tratar de abrir los cajones y por ello el centro Pompidou tuvo que encargarse de protegerla? Probablemente un nunca sabremos la respuesta pero gracias a ello comprendí la importancia de realizar más de una visita a una exposición (siempre y cuando sea posible) para aprender de la experiencia.

La Venus Libre

La Venus Enjaulada


Se trata de una exposición grande, inabarcable si es nuestro primer acercamiento al autor; por ello es imprescindible acudir con una idea previa de quién es y a qué nos enfrentamos. Como no quiero que esta entrada sea eterna, aquí me limitaré a mostrar las obras que más me llamaron la atención y de las que todavía no he hablado.


La metamorfosis de Narciso, 1931.
En una esquina al final del recorrido principal nos encontramos esta joya del arte, escondiéndose como si de una obra menor se tratara. Personalmente es una de mis preferidas del autor porque conjuga mitología método paranoico crítico y, como diria Terenci Moix  "El amargo don de la belleza" en un solo cuadro.

La persistencia de la memoria,1931. 
En la segunda de mis tres visitas a la expo me hice acompañar por un amigo físico que entre este y otro cuadro que supuestamente toca átomos y relatividad me espetó más o menos esto“ Aquí cualquiera que entiende dos palabras de Einstein dice que entiende la teoría de la relatividad”. Esta declaración fue seguida por una retahíla de preguntas con las que traté de entender a qué se refería. La para mí incomprensible explicación posterior unida a que en la última de las filas de espera habíamos estado hablando del gato de gato de Schrödinger (cosa que entendía perfectamente antes de comenzar a hablar y de la que al terminar no tenía ni idea) hizo que me sintiera un poco como el personaje de Penny en The Big Bang Theory.

El caso es que fuera como fuere Dalí asistió a conferencias de Albert Einstein en Madrid y, aunque menos dotado para la física era una persona bastante inteligente y que se vendía muy bien. Además, gran parte de culpa sobre la interpretación de este cuadro la tenemos los historiadores del arte; Dalí sencillamente decidió no acompañar a Gala al cine una noche porque le dolía la cabeza y había cenado queso fundido. Como hacía mucho calor no lograba dormir así que se levantó a media noche y completó con relojes fundidos un fondo que ya había realizado. Lo demás es leyenda y, en realidad, esto también.

Atomicus Dalí, 1948.


Los Cristos de Gala, 1978.
Nunca me habían llamado especialmente la atención hasta que los contemplé en persona. Quizás influyó el hecho de que hubiera dos en óleo y uno a modo de dibujo previo que realmente impresionaba por su calidad. Son obras amplias, limpias, con colores claros y un scorzo muy Caravaggesco que prescinde del claroscuro.



Cristo de Gala, 1978. Foto: wahooart.com

     
Salvador Dalí con uno de sus Cristos. Foto: religioncigales.blogspot.com


Romeo y Julieta, 1942.

Romeo y Julieta, 1942.


Además de todas estas obras y de hormigas y cajones por doquier también podemos contemplar la influencia que los grandes genios de la pintura han tenido sobre él. Así vemos varias obras como claro homenaje a Velázquez y a Millet; motivo por el cual el Angelus de Millet original se encuentra en al exposición siendo la única obra que forma parte de la muestra y no pertenece a Dalí.

Uno de los Angelus dalinianos. Foto: wikipaintigs.


Tras este pequeño repaso por la gran retrospectiva no cabe duda de que el genio catalán había creado un universo propio inconfundible que inunda a todo aquel que quiera ser partícipe del mismo y que a Dalí o lo odias o lo adoras (sabiendo que es genialmente odioso) pero jamás te deja indiferente.

Os dejo con el vídeopromocional de la expo y con su colaboración con Walt Disney que finalmente fue acabada en el año 2003. Una maravilla.