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5 de abril de 2013

Casi todo Dalí


Tras haber hablado sobre el gran éxito que supuso la exposición creo que merece la pena dedicar una entrada del blog a comentar su contenido.

Se trata de una retrospectiva en la que se encuentran representados todos las corrientes y géneros que el artista tocó a lo largo de su carrera ya sea en pintura, escritura, escultura, diseño, publicidad...

La entrada de la exposición la conforma una especie de iglú que resulta ser un útero-huevo en el que se proyecta una imagen de Dalí en posición fetal. Una vez hemos contemplado la gestación de un genio nos introducimos en un amplio espacio en el que se desarrolla la práctica totalidad de la muestra. Las blancas paredes laterales concentran la mayor parte de las pinturas dalinianas mientras que unos cubos centrales recogen publicaciones en revistas, cartas personales a García Lorca y bocetos a veces del tamaño de una servilleta. Entre toda estas “obras menores” se intercalan pequeñas grandes joyas como La Persistencia de la Memoria.


La Persistencia de la Memoria, Salvador Dalí, 1931. Foto: Wikipedia .

Durante todo el recorrido nos acompañan distintas piezas audiovisuales en las que podemos apreciar, entre otras cosas, el magnífico acento catalán que tenía Dalí al hablar francés. También lo podemos ver trabajando con rinocerontes o explicando cristalización del Pippermint en los vasos de plástico en los que había introducido moscas muertas y que conforman la decoración de una chaqueta negra que todavía se conserva y en la que todavía se puede apreciar a las susodichas moscas petrificadas.


Al final de la sala se concentran la mayor parte de las piezas de bulto redondo de Dalí tales como su Venus de Milo con cajones y el teléfono langosta. He de decir que he apreciado modificaciones en la disposición de estas piezas a lo largo de los meses que duró la exposición: el primer día la Venus se encontraba sobre un pedestal en un espacio lo suficientemente amplio como para poder rodearla. Quince días después la Venus, desde el mismo pedestal, estaba encarcelada en una jaula de cristal (y lo mismo con otras esculturas). Yo me pregunto ¿ llegaron tarde las urnas y por ello al principio no había nada que se interpusiera entre espectador y obra? ¿ Es la gente tan idiota como para tratar de abrir los cajones y por ello el centro Pompidou tuvo que encargarse de protegerla? Probablemente un nunca sabremos la respuesta pero gracias a ello comprendí la importancia de realizar más de una visita a una exposición (siempre y cuando sea posible) para aprender de la experiencia.

La Venus Libre

La Venus Enjaulada


Se trata de una exposición grande, inabarcable si es nuestro primer acercamiento al autor; por ello es imprescindible acudir con una idea previa de quién es y a qué nos enfrentamos. Como no quiero que esta entrada sea eterna, aquí me limitaré a mostrar las obras que más me llamaron la atención y de las que todavía no he hablado.


La metamorfosis de Narciso, 1931.
En una esquina al final del recorrido principal nos encontramos esta joya del arte, escondiéndose como si de una obra menor se tratara. Personalmente es una de mis preferidas del autor porque conjuga mitología método paranoico crítico y, como diria Terenci Moix  "El amargo don de la belleza" en un solo cuadro.

La persistencia de la memoria,1931. 
En la segunda de mis tres visitas a la expo me hice acompañar por un amigo físico que entre este y otro cuadro que supuestamente toca átomos y relatividad me espetó más o menos esto“ Aquí cualquiera que entiende dos palabras de Einstein dice que entiende la teoría de la relatividad”. Esta declaración fue seguida por una retahíla de preguntas con las que traté de entender a qué se refería. La para mí incomprensible explicación posterior unida a que en la última de las filas de espera habíamos estado hablando del gato de gato de Schrödinger (cosa que entendía perfectamente antes de comenzar a hablar y de la que al terminar no tenía ni idea) hizo que me sintiera un poco como el personaje de Penny en The Big Bang Theory.

El caso es que fuera como fuere Dalí asistió a conferencias de Albert Einstein en Madrid y, aunque menos dotado para la física era una persona bastante inteligente y que se vendía muy bien. Además, gran parte de culpa sobre la interpretación de este cuadro la tenemos los historiadores del arte; Dalí sencillamente decidió no acompañar a Gala al cine una noche porque le dolía la cabeza y había cenado queso fundido. Como hacía mucho calor no lograba dormir así que se levantó a media noche y completó con relojes fundidos un fondo que ya había realizado. Lo demás es leyenda y, en realidad, esto también.

Atomicus Dalí, 1948.


Los Cristos de Gala, 1978.
Nunca me habían llamado especialmente la atención hasta que los contemplé en persona. Quizás influyó el hecho de que hubiera dos en óleo y uno a modo de dibujo previo que realmente impresionaba por su calidad. Son obras amplias, limpias, con colores claros y un scorzo muy Caravaggesco que prescinde del claroscuro.



Cristo de Gala, 1978. Foto: wahooart.com

     
Salvador Dalí con uno de sus Cristos. Foto: religioncigales.blogspot.com


Romeo y Julieta, 1942.

Romeo y Julieta, 1942.


Además de todas estas obras y de hormigas y cajones por doquier también podemos contemplar la influencia que los grandes genios de la pintura han tenido sobre él. Así vemos varias obras como claro homenaje a Velázquez y a Millet; motivo por el cual el Angelus de Millet original se encuentra en al exposición siendo la única obra que forma parte de la muestra y no pertenece a Dalí.

Uno de los Angelus dalinianos. Foto: wikipaintigs.


Tras este pequeño repaso por la gran retrospectiva no cabe duda de que el genio catalán había creado un universo propio inconfundible que inunda a todo aquel que quiera ser partícipe del mismo y que a Dalí o lo odias o lo adoras (sabiendo que es genialmente odioso) pero jamás te deja indiferente.

Os dejo con el vídeopromocional de la expo y con su colaboración con Walt Disney que finalmente fue acabada en el año 2003. Una maravilla.



31 de marzo de 2013

Dalí contra Dalí


La lucha contra si mismo nació con el propio Dalí, cuando vino al mundo para sustituir a su hermano fallecido de mismo nombre; hecho que marcó considerablemente su infancia (normal, pobre criatura).

Más de cien años después del primer enfrentamiento parece que la competición continúa siendo un espectáculo privado en el que los demás artistas no están invitados a entrar. A Salvador Dalí no hay quien le haga sombra y si debe competir con alguien no puede ser con otro que con el propio Savador Dalí.

El pasado lunes se clausuró en el centro George Pompidou la que sin duda fue la exposición del año ( premio Globe de Cristal ).

El título de la muestra es claro, conciso y bastante simple: Dalí. Cuatro letras suficientes como para batir todos los récords posibles: horarios de apertura ampliados desde el segundo fin de semana debido a la gran afluencia de gente, los últimos cuatro días abierto 24 horas non stop (primera vez en este museo) con más de hora y media de espera pasada medianoche, más de 7000 visitantes por día, 790.090 en total. A diez euros la entrada y en época de crisis los datos parecen no ser nada malos.

Cartel con el horario especial de los últimos tres días.

Ni tan siquiera Hopper desde el Gran Palais con sus largas filas y sus pioneras aperturas nocturnas logró hacerle frente al surrealismo en persona. Y es que sólo hay una exposición que haya superado esta cifra, allá por 1979, cuando las normativas sobre aforo eran menos estrictas, lo que le permitió alcanzar las 840.000 visitas. El lugar...el mismo; el autor...también.

No cabe duda de que ya sea por su método paranoico-crítico, por su gran calidad artística, por sus hilarantes apariciones, por Gala, por los relojes o los rinocerontes, Salvador Dalí llama, atrae, VENDE. El centro George Pompidou, consciente de esto programó una visita acorde al personaje y las circunstancias.

Primera de las colas que hay que realizar para ver la exposición.  Viernes 22 de marzo, 11.50 de la noche.

A pesar de que la muestra se desarrollaría en la última de las plantas del edificio, ya en el hall de entrada nos encontramos con el primer guiño daliniano: una gran pantalla proyecta ininterrumpidamente Un Perro Andaluz, su gran colaboración con Buñuel. Gracias a esto se hacen algo más llevaderas la segunda y la tercera de las colas (de un total de cinco) que debemos hacer para entrar en la exposición.

La ubicación en la última planta tampoco parece ser casual: dado el inevitable tiempo de espera es de agradecer que en la cuarta de las colas se nos permita contemplar una de las mejores vistas desde el centro de París.

Vistas desde la penúltima de las colas. Lluvioso primer día de la exposición.

La escenografía se continúa cuidando en la última de las zonas previas a la entrada, donde un contador nos indica el número de personas que se encuentran dentro de la sala.

Una vez superados todos los obstáculos entre nosotros y el genio el papitar de un corazón nos envuelve en la zona de entrada. Miramos, izquierda, derecha, y nos percatamos de que estamos en el interior de un útero-huevo en el que se proyecta una imagen de Dalí emulando ser su propio feto.

Pero sin duda la zona más espectacular y de mayor atracción es el salón cabeza de Mae West en el que el visitante tiene la oportunidad de formar parte de la obra, sentarse en el sofá-boca y fotografiarse a través de la pantalla gigante que proyecta la imagen del conjunto en la pared frontal. El espectador forma parte de la obra; completa el espectáculo con su propia proyección.

Vista del salón de Mae West desde la fila para fotografiarse. Primer día de la exposición.


Tras más de una hora en el interior de la exposición y con la mente completamente ensimismada con el mundo daliniano salir  y ver Paris de nuevo desde un lugar tan privilegiado y posiblemente ya de noche, es la guinda perfecta para el que durante los últimos meses fue uno de los mejores planes en la ciudad de la luz.

28 de marzo de 2013

Las Estatuas de la Libertad de París


Que uno de los principales símbolos de los Estados Unidos de América es más francés que la baguette no es algo que todo el mundo sepa.

Su origen se remonta a la segunda mitad del siglo XIX. Por aquel entonces Francia estaba muy interesada en ensalzar las alianzas con los EE.UU. , por lo que decidió construir un gran monumento para ellos. El objetivo era que la obra se inaugurara en 1876, conmemorando así el centenario de la declaración de independencia, pero claro, como por aquel entonces los franceses estaban muy atareados luchando contra los prusianos, regalando territorio a los alemanes y cambiando de sistemas de gobierno mientras que los yankees reconstruían un país machacado por la reciente guerra civil, la inauguración se tuvo que retrasar diez años.

El autor de La Libertad Iluminando al Mundo (su nombre original) es Auguste Bartholdi, un alsaciano que anteriormente ya había intentado construir un monumento similar en Egipto, teniendo como ambición en esta vida el emular una de las siete maravillas del mundo antiguo: el Coloso de Rodas. Sin embargo, la realización de semejante obra excedía el campo meramente escultórico por lo que nuestro amigo Bartholdi tuvo que acudir a personas más encaminadas hacia el mundo de la ingeniería y la arquitectura; de esta forma, y como no podía ser de otro modo, el encargado de los planos del edificio interior de la estatua no podía ser otro más que Viollet-le-Duc quien, desgraciadamente, por aquel entonces estaba en todas.

Con el proyecto ya comenzado fue necesaria la intervención de otro constructor por lo que se decidió contar con la colaboración de Gustav Eiffel. No me diréis que hay una ecuación más francesa que esta: además de ser los tres autores de origen francés uno de ellos es el creador del que ahora es el monumento más representativo de Francia mientras que el otro se encargó de “corregir” todos los edificios existentes hasta su nacimiento, con el objetivo de crear un “verdadero estilo francés”, que es lo que nosotros ahora vemos cuando contemplamos monumentos de la talla de Notre Dame.

Los trabajos comenzaron con tiempo para poder inaugurarse en 1876 pero, debido a los problemas que ya mencioné anteriormente, el 4 de julio de aquel año (centenario de la declaración de independencia) Nueva York se tuvo que conformar con contemplar la antorcha, que si que había sido terminada y se envió para el acto. De hecho, mucho antes de que los americanos pudieran apreciar el rostro de la estatua, los parisinos ya estaban hartos de ver aquella cabeza enorme en sus jardines, ya que durante 1898 estuvo expuesta en el Campo de Marte como parte de la Exposición Universal de dicho año.

La cabeza de la Estatua de la Libertad en París durante la Exposición Universal de 1898.  Foto: Wikipedia.


Finalmente, y no sin algunas peripecias más de por medio, La Libertad Iluminando al Mundo fue inaugurada en 1886 en una pequeña isla de Nueva York elegida expresamente por el artista y que, debido a la fama que adquirió la obra, acabó por ser rebautizada como la Isla de la Libertad.

Pero no con la colocación de la estatua en Estados Unidos acabó la relación de París con ella. En 1900, con motivo de la Exposición Universal de aquel año, Auguste Bartholdi regaló a la ciudad una réplica aproximadamente a escala humana de la figura. Ésta fue instalada en el Palacio de Luxemburgo, pasando a formar parte de la decoración de sus hermosos jardines seis años después. Se dice de ella que supone la primera prueba que hizo el escultor en bronce para realizar la gran figura. A mediados de 2012 y por motivos de conservación esta estatua fue trasladada al interior del Museo d'Orsay por lo que deduzco que lo que se puede contemplar ahora en los jardines de Luxemburgo es una copia.

Jardines de Luxemburgo.


Otra estatua de la libertad se alza en la Île des Cygnes, en el Sena. En este caso se trata de una figura de unos nueve metros que la colonia parisina de estadounidenses donó a la ciudad como agradecimiento por la que Francia había hecho para ellos en lo que me parece el mayor gesto de adulación entre países jamás contado. El autor es el mismo, por lo que supongo que Auguste Bartholdi vivió unos años de actividad muy fructífera gracias a un solo diseño.

La libertad y el Sena
Estatua de la île des Cignes.

La ubicación actual de esta estatua data de 1989 cuando se colocó en este lugar con motivo de la exposición universal de aquel año. Es decir, en 1989, si tú paseabas por París te encontrabas trozos de la Estatua de la Libertad allá donde fueras (porque aún no acabamos).

Quizás la que más valor tenga como modelo de la “original” es la que se encuentra en la actualidad en el interior del Musée des arts et Métiers de París ya que al parecer sí que es el primero de los modelos que se hizo de la figura. Y digo “en el interior” porque en la puerta del museo nos encontramos con un duplicado de la original que está dentro. En este museo también se encuentran maquetas que representan la construcción de la estatua en Nueva York.

Modelo para la Estatua de la Libertad de Nueva York.
Réplica del modelo del interior del museo.


Maqueta representando la construcción I


Maqueta representando la construcción II


Pero por si fuera poco, una réplica más de la antorcha se puede ver en el Pont de l'Alma. Esta obra es de 1987 y representa el agradecimiento de los estadounidenses a los franceses por su participación en la restauración de la “verdadera” estatua de la libertad. Actualmente este monumento es un lugar de culto para los seguidores de Lady Di ya que se encuentra sobre el túnel en el que falleció la princesa.

Antorcha del Pont de l'Alma.


Supongo que, como en todas las ciudades del mundo, existirán cientos de réplicas de la Estatua de la Libertad a modo de souvenirs en las casas de los habitantes de París. Sin embargo eso ya no es un tema que me toque tratar a mi, o no al menos hoy...